lunes, 7 de febrero de 2011

PRINCESA DE LAS TINIEBLAS...



 Caminaba segura y con valentía,
Pero no podía evitar mirar atrás,
Era tan grande su melancolía,
Pero no podía regresar jamás…

No podía parar de llorar,
Su vida se derramaba,
Haciendo de su llanto un mar,
Sin poder detener nada…

Conforme se iba alejado del mundo,
Del mundo cruel en el que vivía,
Iba dejando su dolor profundo,
Por el camino que ella recorría…

Tatuajes del amor perdido,
Ya nunca la abandonarían,
Creados por ese hombre desaparecido,
Que ya nunca volvería…

Durante el camino encontró,
Una corona de espinas,
Sobre su cabello la colocó,
Y le pinchaban estremecidas…

Sus lagrimas mezclarse pudieron,
Con la sangre que emanaba su piel,
Sus ojos cerciorarse quisieron,
De lo que ella creía ver…

Era una ilusión quizás,
Lo que ella estaba contemplando,
No se atrevía a dejarse llevar,
Las tinieblas la estaban reclamando…

Sin tener para vivir un motivo,
Al final a la llamada acudió,
Decidió cual sería su destino,
Y  a las tinieblas su alma entregó…


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