
Pobre loco, habitante de ninguna parte,
Desgraciado bohemio que deambula en la nada,
Se cubre de orgullo y seducción,
Saciando su sed de amor perdido…
Conformándose con aventuras en la oscuridad,
A todas las seduce, haciéndose conocer,
Por su hombría y táctica infalible,
Y las intimidades de ellas llegar a conocer…
Un solitario en realidad, disfrazado de Don Juan,
Su cuerpo entrega a mil, mas su alma,
Vaga con deseo, anhelándola,
Solamente a ella, a nadie más…
Sus noches son eternas y le torturan,
Recordándole siempre su error,
Se retuerce en su lecho de dolor,
Con el pecho desgarrado por su amor…
Cada mañana, al despertar,
Escoge su muñeca y la invita a pasear,
A seduce con promesas y versos,
Dirigidos en verdad a su única diosa…
Pobre loco, llorando al pasar por ahí,
Por donde él la dejó escapar,
Desgraciado bohemio que deambula en la nada,
Derrochando palabras que no llegan donde él desea…