Estaban preparándose para salir el lunes a la cita con el Duque Alfonso y su familia. Recogiendo sus guante y sus abanicos, la madre de Nana se dirigió a ella muy seria.
-Nana, quisiera recordarte que tu pretendiente y aspirante a tu mano es Lucas,no Carlos. Y sin embargo puedo observar que atiendes mas cariñosamente a Carlos que a Lucas. Cuando estemos con ellos, quiero verte más cariñosa y atenta con Lucas. ¿Qué pensaran de nosotros el Duque y su esposa si siguen notando ese favoritismo descarrilado por tu parte?- Dijo enfurecida.
-Pero madre, Lucas no se interesa por hablarme, en cambio Carlos se interesa por mí sin se obligado por nadie, tienes el perfecto ejemplo de esta mañana. Carlos era el que me daba conversación mientras su hermano no me ha dirigido la palabra hasta que tu le has insistido.- Defendía a Carlos firmemente.
Su madre guardó silencio y salio por la puerta entrando al carruaje. Pero algo le decía a Nana que esa no sería ni la última ni la peor disputa con su madre. Al llegar al pequeño palacio del Duque, Nana sintió un revoloteo en el estómago. De nuevo otro beso tatuado en su mano...En el jardí se sentaron todos a tomar el té y a intentar establecer una absurada conversación entre Lucas y Nana. Carlos como siempre con la mirada perdida, pensativo y serio. De pronto, Carlos se levantó de su silla y le tendió la mano en una educada reverencia.
-Natalia, ven conmigo, te enseñaré a mi yegua y las grandes caballerizas de mi tío.- Dijo siendo consciente de que se ganaría una reprimenda por su atrevimiento. Su actitud le infundió confianza.
-Muy bien, vamos.-Dijo bajo las misma condiciones que él.- Madre, me das permiso para acompañarle?- Dijo con una sonrisa de súplica.
-De acuerdo, pero no tardéis, aun quedan cosas apara conversar junto a Lucas.- Dijo con falsedad tratando de esconder su furia.
De camino a las caballerizas, Carlos sacó un tema que sorprendió a Nana.
-Natalia,¿a ti te atrae de verdad mi hermano?- Dijo serio y algo tímido.
-Yo... Yo no escogí a tu hermano, es mi madre la que elige quien puede aspirar a mi mano. Si le gusta a ella para mí, pues tiene oportunidad, yo no opino nunca, solo decido al final.- Dijo evitando su mirada.
-No te pregunto por la opinión de tu madre, de eso ya se bastante, más que tú misma. Yo quiero saber si él realmente te atrae... O hay otro que ocupa t u interior...- Apartó la vista hacia el paisaje de arboles muy cuidados.
-Pues...la verdad...sí hay alguien que ocupa todos mis pensamientos y que hace sentir más fuerte mi corazón... Y sinceramente...no es tu hermano...- Agachó la cabeza sonrojada.
-Mi hermano y yo no nos llevamos mal, pero tenemos algo de rivalidad...Su actitud no me gusta demasiado...No te recomiendo que le elijas como esposo...solo quiere tu dinero y tu belleza...-Se quedó en silencio.- ¿ Y quién es el afortunado que abarca tu alma?- Dijo muy serio. El silencio de Nana le puso nervioso.- Lo siento, no quise ofenderte. Soy un estúpido, no debí de entrometerme en tus sentimientos. Pero yo...quiero ser sincero contigo.-
Se detuvo y le bloqueó el paso, le agarró de las muñecas y le echó suavemente hacia atrás dejándole de espaldas a un árbol. Tan cerca ambas caras, ambos cuerpos... El corazón de Nana iba a explotar y le delató el rubor de sus mejillas y su barbilla. Él cogió su cara entre sus manos con suavidad pero con firmeza. Sus ojos fusionados penetraron directamente los de Nana. Estaban tan cerca que sus corazones eran uno solo...
De camino a las caballerizas, Carlos sacó un tema que sorprendió a Nana.
-Natalia,¿a ti te atrae de verdad mi hermano?- Dijo serio y algo tímido.
-Yo... Yo no escogí a tu hermano, es mi madre la que elige quien puede aspirar a mi mano. Si le gusta a ella para mí, pues tiene oportunidad, yo no opino nunca, solo decido al final.- Dijo evitando su mirada.
-No te pregunto por la opinión de tu madre, de eso ya se bastante, más que tú misma. Yo quiero saber si él realmente te atrae... O hay otro que ocupa t u interior...- Apartó la vista hacia el paisaje de arboles muy cuidados.
-Pues...la verdad...sí hay alguien que ocupa todos mis pensamientos y que hace sentir más fuerte mi corazón... Y sinceramente...no es tu hermano...- Agachó la cabeza sonrojada.
-Mi hermano y yo no nos llevamos mal, pero tenemos algo de rivalidad...Su actitud no me gusta demasiado...No te recomiendo que le elijas como esposo...solo quiere tu dinero y tu belleza...-Se quedó en silencio.- ¿ Y quién es el afortunado que abarca tu alma?- Dijo muy serio. El silencio de Nana le puso nervioso.- Lo siento, no quise ofenderte. Soy un estúpido, no debí de entrometerme en tus sentimientos. Pero yo...quiero ser sincero contigo.-
Se detuvo y le bloqueó el paso, le agarró de las muñecas y le echó suavemente hacia atrás dejándole de espaldas a un árbol. Tan cerca ambas caras, ambos cuerpos... El corazón de Nana iba a explotar y le delató el rubor de sus mejillas y su barbilla. Él cogió su cara entre sus manos con suavidad pero con firmeza. Sus ojos fusionados penetraron directamente los de Nana. Estaban tan cerca que sus corazones eran uno solo...
